El reflejo…

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“A través del rostro se lee la humanidad del hombre y se impone con toda certeza la diferencia que distingue a uno de otro. Al mismo tiempo, los movimientos que lo atraviesan, los rasgos que lo dibujan, los sentimientos que emanan de él, recuerdan que el lazo social es la matriz sobre la cual cada sujeto, según su propia historia, forja la singularidad de sus rasgos y expresiones. Todo rostro entrecruza lo íntimo y lo público. Todos los hombres se asemejan pero ninguno es parecido a otro.” (Fragmento*)

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A todos nos debe suceder: cada día, al primer ser humano que vemos cara a cara, es a nosotros mismos.
Ni bien nos levantamos nos enfrentamos deliberadamente -para alentar o insultar toda nuestra sensibilidad-, con el espejo del baño. Estamos condicionados a esta sencilla realidad: nadie escapa a su reflejo, el cual cuenta con una fidelidad y objetividad tales, que podríamos traducir tranquilamente en absoluta y pura crueldad.

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Para destacar…

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La mayor parte de la población mundial posee algún tipo de destreza oculta. Las mismas se encuadrarían en talentos poco meritorios o reconocidos, pero no por ello menos válidos para contar con reconocimiento. Tal vez por sencillez o algo bochornosas, estas cualidades no son tomadas en cuenta, ya que además, no habría galardón o cuadro de honor que las contemplen. Más

El riesgo…

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Tengo gran respeto por las personas que ponen a prueba sus reflejos. Gente intrépida en porcentajes siderales que arriesgan alma, corazón y vida en actividades, que en lo personal, no haría ni en sueños.

Humanos entrenados -o masomeno-, que salen a trepar por laderas de montañas o que se arrojan alegremente desde enormes alturas con sogas que les sujetan la anatomía, o con paracaídas o parapentes… tanto como los que conducen autos a grandes velocidades en competiciones intrincadas, y así, la lista de los que gustan de las emociones fuertes se ampliaría. Más

Yo no fui…

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Con el paso del tiempo, el hombre aprendió una serie de acciones tendientes -todas ellas- a salvar su pellejo con uñas y dientes.

Desde el ejemplo del hombre de las cavernas, que ante situaciones de riesgo extremo -en una simple búsqueda de alimento- debía enfrentarse con animales enormes y sanguinarios; sencillamente: era su vida o la del animal. Debía defender su pellejo mientras conseguía algo para echar al buche. Más

Informe de la situación…

Entre castillos de arena…

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Mientras miro el termómetro, suspiro, sabiendo que el verano es así.
Escapando de los turistas, transito por las “zonas” que están menos concurridas: lo admito, soy bastante -bastante, eh!!- antisocial.
Soy una defensora de la tranquilidad, por sobre todas las cosas.
Disfruto de las cosas simples.
Es probable que esto sea la señal clara de que ya soy una “señora mayor” (?). Más

Conquistando la vida…

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Desde que el hombre dejó de ser tan peludo y vio que deambular erguido sobre sus dos piernas le brindaba ciertos beneficios, desde ese momento -o tal vez antes, no lo tengo muy en claro-, viene descubriendo, inventando, diseñando, formulando y reformulando,  generando infinidad de métodos y estrategias solo, para conquistar mujeres.
Es más, por ahí anda  el  “grafiti” que enuncia: “Todo lo que el hombre hace, es para ganarse minitas”.

Los que analizan el comportamiento de diversas especies animales saben que, todo macho que se precie, debe instar a la hembra para que acepte el meticuloso convite para  copular, con el fin único e indiscutible de perpetuar la especie. Claro que lo de “perpetuar la especie” es algo subconsciente y está escrito a fuego en cada una de las células, sin que los pájaros o los conejos lleguen a discutir al respecto… Más

Reforzando…

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Es probable que mas de una vez nos encontremos frente al espejo intentando ignorar  algún detalle de nuestra apariencia para no afectar  nuestro amor propio. Obviamente me refiero a detalles que podamos soportar y no nos arruinen el día… o la vida. Más

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