Golpe Final…

Texto escrito hace un par de años, para el día de la mujer.
Hay cosas que no hay que olvidar…

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Las luces de los patrulleros  resaltaban en la oscuridad de la calle.
La sirena de la ambulancia entonaba  el alboroto del  barrio.
Cuatro policías entraron corriendo, mientras los mirones se preguntaban sobre lo ocurrido.
Nadie sabía nada.

Era un misterio la presencia de los uniformados: la realidad que los convocaba, había sucedido tras cuatro paredes. Más

La cita…

Historia para armar

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Se encontraron en el café de siempre, aquel lugar cómplice de tardes eternas, de miradas suaves, de silencios calmos. El lugar al que siempre acudían cuando debían decirse cosas importantes, al que habían apodado con humor  “El neutral”…

Había transcurrido el tiempo y volver a verse,  era el disparador de ansiedades contenidas. Era el momento exacto para canalizar todas las dudas, para dejar de suponer desamores… Tal vez, para recomenzar.

Javier necesitaba volver a llenar sus pupilas de Laura, y Laura moría por volver a oler, escuchar… mirar a Javier. Más

8 de marzo…

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En este día de la mujer, simplemente puedo decir, que los 364 días restantes del año…  ¡¡Sigo siendo mujer!!

Y aprovechar para que recordemos  también  a todas aquellas mujeres que pasan cada minuto de sus vidas sufriendo. Por ellas y para ellas,  este texto escrito el 27/7/2007. Más

Las inolvidables vacaciones de la familia Gutiérrez…

FICCIÓN

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El señor Gutiérrez había tomado la decisión: salir de vacaciones.

El trayecto hacia el lugar elegido,  no sería  gran cosa.  Los niños -como era habitual-,  ensuciaron el auto con toneladas de migas de cuanta galletita pudieron embuchar;  mientras la madre leyó en voz alta la columna de sociales del diario local.
Un verdadero encanto.

Esta familia era una como tantas: dos niños con la inquietud digna de la edad y digna de tanta paliza que el padre hubiera querido dar, coartado siempre, por el ojo censurador de su esposa. Más

La condena…

Ficción

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En un rincón oscuro y solitario de la casa, esperaba, observando sus manos sucias. La penumbra encubría esas manchas que la inculpaban, mientras la angustia danzaba en su garganta.
Sus pensamientos se negaban al triste holocausto de la realidad.
Una sombra de resignación galopaba por su mente… es que luego de todo esto ¿dónde quedaría su esplendor?

La imagen de sus manos manchadas -presentes como estigma carcelero de un futuro de color indefinido- la señalaban sin descanso y sin perdones; sabía que tardarían en estar limpias tanto como tardaría en llegar su valentía. La cobardía la hundía aún más en el rincón solitario en el que estaba.

Ya nada volvería a ser como antes; como en los días en los que el sol brillaba pleno sobre su piel y sus cabellos. El viento ya no estaría acompañando sus pasos por la calle; ya nada sería lo mismo.
No encontraba calma, ni un destino su desasosiego. Todo se derrumbaba ante tamaña desgracia. Más

Un refrito…

… para variar.

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Detalles de amor (ficción)

¿Cómo era posible que ella le gritara? Las flores que le había obsequiado no merecían ese maltrato. Eran unos jazmines tan bellos… ¡solo por y para ella habían existido! Martín estaba seguro que Amalia era la mujer ideal, a pesar de no considerar sus detalles…
¡¡¡Andate y no vuelvas por mi casa!!!, dijo enfurecida.
Él no lograba entender, había planificado todo. Desde la ropa que había elegido, el horario, el perfume, la sonrisa y su mirada de hombre sensible, pero nada alcanzó para salvarlo. Más

Cuestión de olfato…

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Verano del 2006. Había salido un rato al balcón. El viento venía del sur, fresco y limpio. En ese momento pude oler algo que no era habitual.
Suelo reconocer los olores del barrio. El viento me acerca las fragancias y sin mucha dificultad consigo determinar su origen. Pero en esa oportunidad había un olor que no había rondado jamás la zona. Convencida, se lo comenté a mi hija:
– Hay olor a muerto… Más

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