En tus manos…

Refrito

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Una ducha rápida, no podía dejar pasar más tiempo. Me vestí sin demasiadas pretensiones. Sabía que mi prendas al estar con vos, serían un detalle pasajero.
Subí al taxi ansiosa, rumbo a lo esperado.

Al llegar abriste la puerta sonriente: debía regresar.
Pocas palabras, sabíamos lo que sucedería. Inmediatamente me ayudaste a desvestir, de la manera que solo los hombres como vos conocen.

Luego la luz rojiza, la que me sumerge en lo más profundo, la que ilumina mis sensaciones con su brillo y su calor.
Te tomaste el tiempo y el cuidado que estas situaciones requieren. Tus manos en mi espalda fueron la caricia anhelada. Más

La condena…

Refrito

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En un rincón oscuro y solitario de la casa, esperaba, observando sus manos sucias. La penumbra encubría esas manchas que la inculpaban, mientras la angustia danzaba en su garganta. Sus pensamientos se negaban al triste holocausto de la realidad. Una sombra de resignación galopaba por su mente: luego de esto ¿dónde quedaría su esplendor?

La imagen de sus manos manchadas -presentes como estigma carcelero de un futuro de color indefinido- la señalaban sin descanso y sin perdones, sabía que tardarían en estar limpias tanto como tardaría en llegar su valentía. La cobardía la hundía aún más en aquel rincón solitario de la casa. Más

Mente clara…

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Ante una realidad inevitable de mocos, fiebre y molestias generalizadas, simplemente hay que entregarse a transitar los días de convalecencia con la certeza y tranquilidad de saber que todo pasa.

En esta oportunidad dicho estado se presentó  con algunos variados delirios durante los sueños febriles, los cuales fueron sumamente interesantes.

Uno de los primeros en aparecer fue el que recorrió el sendero místico-religioso(?). Este consistía en un intento denodado por organizar -y afinar- a los presentes a un gigantesco templo, desde el altar.
Los concurrentes, todos prolijamente sentados, debían entonar obras religiosas de Bach.
Que esta gente me mirara desconcertada, hablaba de una simple realidad: ellos no tenían fiebre. Más

La Venganza…

(Refrito)

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De haber sabido que permanecerías más tiempo en mi memoria que en aquella realidad que nos contuvo, no hubiera aceptado estar entre tus brazos.

Hoy,  fortalecidas mis defensas, enaltecida mi autoestima y robustecido mi amor propio:  tu mirada aún sigue rondando mi alma.

Ningún esfuerzo alcanza, nada de lo que haga o piense es suficiente, ahí estás. Aún sigo esperando que el tiempo desdibuje tus palabras, barriendo esta ironía del destino.

En diatribas cotidianas, juro alejarme de tu recuerdo. Esgrimiendo constancia y valentía, sucumbo hasta en sueños a tu presencia, dejándome enrolar en las filas de los débiles ante el amor. Más

Campañas publicitarias…

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Link -video- del comercial

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Hoy leí una nota en la que se destacan algunas de las razones por las que la publicidad de «Diana Arroz» estaría haciendo furor tanto en TV,  como en las redes sociales (link).

Los que analizan el fenómeno de su éxito apuntan a lo pegadizo de la música elegida, la que a su vez,  sería responsable de traer más de un recuerdo a las mentes de las madres. Mientras que otra razón sería: la simpatía de sus protagonistas.

El muñequito que corporiza al personaje de la madre, deja de lado ese estándar al que las publicidades de los últimos tiempos venían apuntando: el arquetipo -bastante lejano al real- de ama de casa. Más