El reflejo…

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“A través del rostro se lee la humanidad del hombre y se impone con toda certeza la diferencia que distingue a uno de otro. Al mismo tiempo, los movimientos que lo atraviesan, los rasgos que lo dibujan, los sentimientos que emanan de él, recuerdan que el lazo social es la matriz sobre la cual cada sujeto, según su propia historia, forja la singularidad de sus rasgos y expresiones. Todo rostro entrecruza lo íntimo y lo público. Todos los hombres se asemejan pero ninguno es parecido a otro.” (Fragmento*)

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A todos nos debe suceder: cada día, al primer ser humano que vemos cara a cara, es a nosotros mismos.
Ni bien nos levantamos nos enfrentamos deliberadamente -para alentar o insultar toda nuestra sensibilidad-, con el espejo del baño. Estamos condicionados a esta sencilla realidad: nadie escapa a su reflejo, el cual cuenta con una fidelidad y objetividad tales, que podríamos traducir tranquilamente en absoluta y pura crueldad.

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