Lo inexplicable…

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-Escuchame, te juro que lo que pasó ¡¡fue realmente increíble!!- dijo sobresaltado. Ella lo miró con cara de tener poco interés por cualquier cosa que no fuera lo que realmente deseaba escuchar. Molesta, se paró y se fue hacia el baño del bar. Él se quedó en silencio, jugando con el encendedor entre sus dedos. Desde mi mesa continué observándolo. Cruzamos miradas. Cuándo ella regresó, se sentó nerviosa y con un tono de voz exasperado, le recriminó que siguiera con esos pensamientos extraños, creyendo en lo inexplicable!, pues ella no pensaba casarse con alguien tan diletante como él.
No escuché más, debía ir al encuentro de unas amigas. Más