Memoria selectiva…

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“- ¿Cómo no te vas a acordar?!!… El de ojos verdes, alto, que me hacía reír…  ¡¡Pero te tenés que acordar, estuvimos juntos como un mes!!!!”
Así venía mi amiga, insistente e intentando mi colaboración para sus recuerdos.

Juro que hice el mejor esfuerzo para que algo asomara en mi memoria, pero no podía ni saber de quien hablaba.
Es que ella había tenido varios afaires y yo, mala memoria para esos temas.

Continuó la charla describiéndome particularidades y detalles privados del hombre en cuestión ¡¡por más de veinte minutos!!, mientras me limitaba a guardar silencio.
Para lograr hurgar en mis recuerdos, le dedicó algunos elogios a mi cerebrito memorioso, adjuntando paralelamente el relato de situaciones para ilustrar  mejor y hacer luz en mi mente. Más