Historia con moraleja…

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Cuando era niña mi padre nos contó la siguiente anécdota.
En su juventud él tenía un amigo carnicero, al cual solía visitar por su negocio. Allí se tomaba unos mates y departía amistosamente con los clientes del lugar.
Por este comercio desfilaban los clientes apodados como: «la gorda de en frente del taller»; el «tarta»; «Doña Herminia»; la «SEÑORITA de la noche»… y varios más, quienes concurrían por allí en busca de alimento rico en hierro.

En una oportunidad al carnicero y a mi padre, les habría tocado ser testigos del siguiente episodio:
Una mañana llegó doña Herminia -mujer cuya actividad se limitaba al barrido de su vereda y el chusmerío-, y mientras ella compraba, entró otra clienta… Más