Subjetividades…

Siempre rumbo al 3º aniversario ¡¡no olvideis!! (?)

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Mientras me entregaba el dinero del vuelto de la compra, se creyó en la obligación de ser simpático, o al menos locuaz. Explicarle que no siempre coincido con los criterios habituales, antes de que me dijera nada, era una aclaración descolgada en un diálogo inexistente.

Su frase brotó automática, como lo hacen todos los comentarios al tono, cuando febo asoma ya sus rayos, iluminando históricos conventos…
– ¡¡Hermoso día!! ¿verdad?,  me espetó junto a un trío de monedas demasiado escasas. Más