Obsoletos, jamás!!…

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En la adolescencia nada nos impedía una salida, por entonces ni la fiebre cancelaba la diversión: había cuerda para rato. Con el paso del tiempo, las ocupaciones y obligaciones fueron tomando otra dimensión en lo cotidiano. El desgaste por el trabajo y las responsabilidades familiares -sumados a la falta de descanso-, han significado algunos cambios en nuestra vida social «adulta».

Sin ir más lejos, aquellos que podían comer un elefante vivo en su tierna juventud, en la actualidad descartan hasta el agua mineral por la hipertensión arterial. Más