Vacaciones cinematográficas…

.

.

Corría el verano de 1977.  Viviendo en Mar del Plata, la costumbre familiar existente era:  llega el verano… ¡¡¡llegan los parientes de vacaciones!!!. Esto formaba parte de una realidad casi ineludible; por suerte en la actualidad la desterré de mi vida bajo el lema:
¡¡Mi casa no es un hotel, señores!!…  dicho siempre con candor, ¡¡¡obviamente!!!
Fue así que ese verano en la casa paterna, haciendo espacio y poniendo voluntad, recibimos a unos tíos y un  primo.
El primer día con las visitas en casa, el clima estaba de maravilla, por lo tanto una de las primeras salidas para disfrutar fue ir a la playa. Los preparativos contemplaron variados bultos: bolsos, toallas, lonas, comida  y cuánto hiciera falta para el encuentro con febo y el mar… Más