Pequeñas delicias de la vida…

Los Post de temporada…

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Si en algo encuentro un disfrute inigualable, es en la expresión de los niños al abrir un obsequio. Me gusta observar la atención y la ansiedad con la que desenvuelven cada paquete.

La incógnita marcada en el rostro infantil previa a ver su regalo, no tiene precio.  Tanto como la reacción al tener frente a sus miradas el juguete en todo su esplendor; ese estallido de alegría al tomar en sus manos y observar atónitos sus  regalos,  me obliga a ser testigo  del instante exacto en el que mi hijo menor los  abre;  ya sea para su cumpleaños, como para cuando se me antoja regalarle algo, o como para en este caso: la llegada de los Reyes Magos…

Tal vez, para el próximo 6 de enero él ya no se levantará ansioso por ver sus zapatos, pues el manto de esta fantasía se habrá develado, no lo se… pero muy en el fondo de mi alma, su rostro feliz ante un obsequio sencillo, como el de esta mañana, seguirá guardado en mi corazón por siempre. Más