La condena…

Ficción

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En un rincón oscuro y solitario de la casa, esperaba, observando sus manos sucias. La penumbra encubría esas manchas que la inculpaban, mientras la angustia danzaba en su garganta.
Sus pensamientos se negaban al triste holocausto de la realidad.
Una sombra de resignación galopaba por su mente… es que luego de todo esto ¿dónde quedaría su esplendor?

La imagen de sus manos manchadas -presentes como estigma carcelero de un futuro de color indefinido- la señalaban sin descanso y sin perdones; sabía que tardarían en estar limpias tanto como tardaría en llegar su valentía. La cobardía la hundía aún más en el rincón solitario en el que estaba.

Ya nada volvería a ser como antes; como en los días en los que el sol brillaba pleno sobre su piel y sus cabellos. El viento ya no estaría acompañando sus pasos por la calle; ya nada sería lo mismo.
No encontraba calma, ni un destino su desasosiego. Todo se derrumbaba ante tamaña desgracia. Más