Hagamos catarsis…

Lo he dicho: ya no voy por el mundo con mis puños apretados clamando justicia ni equidad. Ni mi talante es lo aguerrido y enérgico que supo ser. Tampoco paseo mi sonrisa como publicidad de dentífrico todo el tiempo. Sucede que llevar adelante ciertos comportamientos, requieren de una energía que ya no tengo o no estoy dispuesta a invertir…
Pero hay días… ¡¡Pero hay díasss, señores!!, en los que espada en mano ¡¡saldría a decapitar giles!!… ¿Qué cuales giles?, yo les voy a decir cuales.

Estamos durmiendo -es muy tarde o muy temprano- de repente ¡¡suena el teléfono!! Después del sobresalto, atendemos y comprobamos que es… ¡¡equivocadooo!!
¿No te gustaría teletransportarte hasta el lugar donde está “el despistado” y maltratarlo por un rato? Más