El lector…

Al ver a mi hijo recorrer con fruición todas las palabras que se cruzan por su camino, puedo recordar el tiempo en el que surgió mi interés por la lectura.
Hoy, este enano apasionado, consigue explorar su entorno, con cada mirada , encontrando letras, palabras y frases que relatan una nueva realidad. Jugando ha logrado leer de manera admirable. Lo hace con una frescura que me fascina. Entona las letras y descubre los acentos y diptongos como si maravillosos misterios fueran desentrañados. Ningún papel escrito, escapa de sus manos. Ninguna frase, sigla o idioma se salva de sus intentos interpretativos y precoces. Lee sus cuentos atesorados y tantas veces escuchados por voces familiares. Cuando lo hace, lo observo recorrer el nuevo camino con amorosa pasión materna: ¡¡es divertido y fascinante!! Me abstraigo mirando su ceño fruncido por la atención en la que se sumerge, rodeado de los sonidos que pronuncia. Más