Puras fantasías…

Hace unos días con unos amigos conversamos sobre la “suerte” de un conciudadano. El ilustre desconocido ganó el Quini 6, acrecentando su patrimonio en nueve millones de pesos (casi 3 millones de dólares estadounidenses). En ese instante todos activamos en nuestras mentes al grupo neuronal dedicado a FANTASEAR…
Montados en una ensoñación sin límites, cada cual imaginó un destino solventado por un golpe de suerte; uno de los presentes, ya navegaba en un velero modesto (cauto el hombre), por el Mediterráneo. Otro, iba rumbo a las históricas pirámides de Egipto subido en un camello. La más sonriente delineaba el texto de su renuncia laboral, en la que con epítetos magistrales de sutil encanto y maravillosa ironía lograba defenestrar a su jefe, tarea que mereció un espontáneo aplauso. Más