Puros inventos…

La Silla de pesarse de Santorio Santorio* (1561-1636)

Vez pasada en una sobredosis de ocio, estuve mirando un programa de TV en el cual se presentaban diversos inventos; tiempos remotos y actuales eran representados por éstos (debo aclarar que observé algo adormilada e impávida , por lo cual varios inventos me parecieron una reverenda porquería). Cuando insuflé interés a la observación los noté cautivadores, pero no por ello funcionales.
Según parece, varios habían sido concebidos para cumplir otras funciones, pero debido a fallas en los cálculos o a cambios en el proceso «creativo», resultaron diferente a lo planeado, pero igualmente útiles.
También se aclaró que para «inventar» no era necesario ser un genio ni mucho menos. Alcanzaba con ser observadores, curiosos, tener algún interés motivador y seguramente un deseo de ayudar a los demás… y me enteré también que lamentablemente, los inventos que lograban ver la luz son aquellos que significan un buen negocio. Más