Pura inspiración…

Ya era tarde y aún esperaba que la inspiración arribara a mi mente. Luego de vanos intentos por exprimir alguna idea coherente o interesante, mis fuerzas comenzaron a decaer. Tal vez la necesidad de energía física más que de inspiración, fue lo que motivó todo. No lo dudé, me puse de pie, calcé mis zapatillas deportivas, la campera «rompevientos» y enfilé directo hacia la calle. Aire puro y ejercicio harían de mi cerebro una fuente inagotable de pensamientos (?). Ya nada sería imposible. ¿Qué podría ser más poderoso que una buena dosis de aire puro y ejercicio en una tarde maravillosa? NADA. Más