Ese día…

Ese día había despuntado bello. Con varias compañeras de curso decidimos “ratearnos“. Éramos buenas alumnas de quinto año secundario, con padres que nos permitían faltar si así lo deseábamos.
Pero ese día, fuimos hasta la puerta del colegio y no entramos. Nos fuimos a desayunar a un café y luego a charlar a la playa.
Al la hora habitual de salida, fuimos hasta la escuela, para conocer las novedades. Grande fue mi sorpresa cuando una compañera que había estado en clase me dijo:
“- ¡¡vinieron tus viejos!!, te estaban buscando porque te olvidaste las llaves, ¡¡¡tarada!!!”
Esas malditas llaves, pero… ¿a donde debían ir mis padres si pasaron por el colegio?. Más