Madre hay una sola…

Habiendo confirmado la necesidad de sobrellevar el día a día con calma, mantengo mi paciencia en un decoroso buen nivel. Nada de escatológicas referencias a lo mundano con lo que todos, en mayor o menor medida, debemos tratar; mientras continuamos transitando con apacibles caras de nada por la superficie del planeta.
Lejana a realizar una referencia a la actualidad nacional o internacional, los minutos de un ser humano como yo, transcurren sin otra proridad que la de llegar con vida al final de una jornada.
Como se puede apreciar, lo mío viene así, sin demasiadas pretensiones. Más