¿Por qué?…

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Los niños son una fuente inagotable de preguntas, un sinfín de requerimientos de todo tipo. Además de los de índole material que tratamos de cubrir con nuestros ingresos monetarios, están los que anidan en lo profundo de su ser. Esos que ni con un yogur extra calcio ni con vacunas y ni aún ganándonos la lotería podemos cubrir… ¿Qué a cuáles me refiero?, sencillo: a sus inquietudes respecto a TODO lo que los rodea.
Debo admitirlo: bajo ciertas demandas intelectuales de nuestros hijos, necesitamos un manual de instrucciones. En particular para cuando el sinnúmero de inquietudes supera la media de posibilidades de dar respuestas coherentes. Más