Vení, contame…

… ¡¡¡ohh, cuanto encanto hay en tus ojos!!!!

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Por naturaleza el ser humano es un conquistador, seduce.
Por medio de algún encanto particular, gracia o atractivo, todos somos conquistadores o conquistados.
Las hormonas, los aromas de las feromonas, sumados a los mandatos sociales y culturales, pueden lograr los efectos deseados para todo aquel que ignorándolo, simplemente debe cumplir con el mandato de la especie: reproducirse.
Es sencillo, cada uno de nosotros y por ser parte de esta raza (la humana), conoce las armas con las que arremete al momento de seducir, atraer, cautivar… Más