Literal pulcritud…

… jabón ala.

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¡¡Volvieron las anécdotas!!

Mi madre era una niña, allá por la década del ’30. Criada en una zona rural, a cincuenta kilómetros de la ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos. Con no más de seis o siete años ayudaba con las tareas domésticas y las de granja. Su madre (mi abuela), rigurosa para el aseo, exigía que todo estuviera impecable y ordenado.
Una mañana, recibió la directiva de juntar unos huevos. La tarea no le reportaba mucho gusto, debido a que las plumíferas solían regalarle a sus rodillas algún que otro picotazo. Cumpliendo con la recolección, escuchó la sonora voz de mi abuela decretando:
» …Y limpiá el gallinero, ¡¡hasta que los pollitos… BRILLEN!!!». Con una madre exigente, no existen las dudas: …debería dejar todo reluciente. Más