La esencia…

… historia de un viejo triste.

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No podía encontrar consuelo en la soledad. Había gastado sus pantuflas en recorrer los pasillos de la vieja casona. Su descanso nocturno se iniciaba luego de dialogar largo rato con la foto que tenía sobre su mesa de luz. Sus hijos lejanos en distancia y realidades ya no se acordaban mucho del viejo triste.

Cada mañana, preparaba el café y lo servía en dos tazas. Leía algún diario viejo y lo comentaba en voz alta; luego de algún silencio asentía con su cabeza como si un diálogo inaudible lo acompañara. Más