Nadando por un sueño…

… mi fenómeno, poco mediático.

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Foto: Subterráneo coreano

Aconsejada y bajo ciertas presiones domésticas, accedí al compromiso de tener mascotas en casa. No fue un gran esfuerzo ni una acto impulsivo; significó simplemente tener ciertas consideraciones, pues los animales representan obligaciones, tiempo, espacio y etc.
La decisión fue: – tendremos peces!! -, y mi equipo conviviente aceptó.
Desde un negocio del ramo cargué con las mascotitas junto a toda una parafernalia de elementos de supervivencia para ellas. Una pecera, adornitos, bomba de aire (ojo, no para que respiren, es para oxigenar el agua, brutos!!!); alimento (que contiene harina de pescado ¿y si les agarra el síndrome del pescado loco?); además de unas placas plásticas y piedritas para el fondo del habitáculo. Más