No rompas el candor…

… o que poca paciencia para tanta insistencia.

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No se como comenzó su fantasía. Luego de largas peregrinaciones cerebrales para encontrar una respuesta adecuada, concluí que estaba motivado por algún secretísimo impulso. No incurrí en la estupidez de averiguar algo al respecto, no tenía sentido. Perdí la cuenta de cuantos rechazos ofrecí a sus solicitudes de atención. No me interesaba y punto. Este personaje ofrecía a su objetivo (yo) una serie de infinitos recursos, todos basados siempre desde su tesón, empeño, voluntad, insistencia, constancia y tenacidad. Más