Sin idealizar…

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Sería conciente de las distancias, cuando aprenda a medirlas. Me aferro a las constantes batallas de mi mente, esas que se libran ante la realidad. Depender del tiempo, los espacios, las personas u objetos que comparten mi existencia, ardua tarea. Mis duros contrincantes por roer. Desestimo mandatos todo el tiempo, mientras cubren silenciosamente mi mente. Hoy, observando el mar, abstraída de su entorno dantesco, temo. No el temor del hasta donde, sino del “hasta cuando”. Esos espacios, que como el mar, amplios e inapelables, me limitan y me encierran nuevamente en el temor. No sé medir. No sé explicar cuanto afecta la distancia a mi existencia. He de padecerla desde hace siglos. No sé encontrar respuestas a los espacios vacíos de mi alma. Tal vez deba recorrerlos y perderme. Encontrarme y perderme,  transitándolos. Nunca sabré si, de aquel lado del horizonte tenga que pararme y gritar por lo hallado. O simplemente regar esos vacíos espacios con mis lágrimas. Me gustaría si, encontrar lo que espero…o a quien espero. No puedo imponerme esperanzas,  perdería. No debo olvidar entonces que  sin idealizar, se sobrevive…