“¿La cosa más bella?”…Tomatelá!!!

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Desde la infancia,  guardo un recuerdo  especial del cine de suspenso (ahora llamados “thriller psicológicos”). En particular de esos films  en los que había indefensas señoritas  acechadas por desconocidos. Escenas que transcurrían en las viviendas de solitarias damas, lugares con ventanales enormes, que no reparaban en intimidades. Se iba describiendo el suceder de sus vidas en completa calma,  hasta que…ring ring… algún teléfono sonaba.  A veces era el “ding-dong”  de sus puertas, las que al abrirse dejaban ver una enorme caja de  regalo o a un mensajero con decorativos ramos de flores anónimos.  A partir de allí,  situaciones amenazantes  con voces de sujetos enajenados al teléfono comenzaban. Más