Ese día estaba nublado, era uno de los últimos días de una semana lluviosa, allá por fines de febrero, principios de marzo. Debo admitir que los días grises me encantan. ¿Por qué no?. Los días de sol radiante, con los pajaritos cantores y las flores multicolores, ya tienen la suficiente propaganda; pero los días [...]





Dicen que dijeron...